Mi respuesta puede tardar años o siglos

Mi respuesta puede tardar años o siglos, es un relato juvenil que escribí en pequeñas partes con el único fin de crear un espacio de entretenimiento para las personas que les atrae la lectura.

Mi respuesta puede tardar años o siglos

¿Qué es el amor para la que nunca lo ha sentido? ¿Te casarías por conveniencia con un hombre que no conoces?

Parte I

Mi respuesta puede tardar años o siglos - Parte I
Mi respuesta puede tardar años o siglos – Parte I

El día esperaba que hallara su sentido, mirando el firmamento buscando la razón de la vida, de mi vida; veo su azul resplandor y la respuesta puede tardar años o siglos. Él, sentado allí, esperando que conteste al latido de su corazón; esperando que el suyo y el mío latieran fuerte a un mismo ritmo; sin embargo el mío latía fuera de su ritmo, fuera del tono de sus deseos. Al pasar por la puerta una pequeña joya me esperaba directamente; en sus manos estaba ese anillo que al entrar en mi dedo ataba todo mi cuerpo y anhelos. Si respondo no; si respondo sí; mi respuesta puede tardar años o siglos.

Parte II

Mi respuesta puede tardar años o siglos - Parte II
Mi respuesta puede tardar años o siglos – Parte II

Mi respuesta aún está lejos, ¿por qué me sigues esperando? ¿Por qué me obligas a entrelazar mi mirada con la tuya entre flores y delicados detalles? Si pudieras entender que ante mis ojos los tuyos no hallan deleite. Este compromiso es un contrato de venta; venden mi cuerpo y mi vida al mejor postor ¡Tú! Si mis padres me desean vender y esperas que se realice, ¿por qué me das la opción de decidir? Sabes que entre nuestras almas hay un gran abismo, uno que tú no puedes cruzar, este anillo es un puente y no me puedo permitir que cruces. Ahora solo me puedo preguntar ¿por qué me elegiste? Si mi respuesta puede tardar años o siglos.

Parte III

Mi respuesta puede tardar años o siglos - Parte III
Mi respuesta puede tardar años o siglos – Parte III

Las gotas caen jugueteando entre mis dedos o eso es lo que quiero imaginar, un deleite que pocos aprecian y que mi madre cree que debí dejar en la etapa de los once años. Una armonía simpatiza con la lluvia y crea un sentimiento de bienestar, mis sentidos llevaron mi cabeza al origen de la melodía, el piano encajaba con su traje, pero su mirada no encajaba con la que admiraba, a mí. Desearía haberlo conocido en otros términos, conocerlo fuera de la rutina, en medio de momentos inesperados, pero no lo conozco, no sé quién eres y mientras tocas como recitando la más pura poesía le das esencia a tu mirada que fijamente quiere conectar con la mía. De esta forma evidencias el propósito de la reunión con los invitados y solo dos preguntas rodean mi mente ¿Por qué yo? ¿Por qué decides esperar en mi notorio desprecio? Lo lamento. Alejo mi mirada de la suya y mis pasos me guían fuera de la sala donde sus tonadas ya no pueden invadir mi mente.

Parte IV

Mi respuesta puede tardar años o siglos - Parte IV
Mi respuesta puede tardar años o siglos – Parte IV

Una extraña curiosidad me envuelve y te sigo desde lejos en esta silenciosa noche, tal vez espero que algo me dé un último impulso para renunciar, sin embargo para mi sorpresa, pasas por una puerta poco atractiva en una cabaña en medio de algunos árboles, una ventana me muestra el arte que ocultaban tus manos. No sé en qué momento sentiste mi inoportuna presencia, y me llevaste a admirar de cerca lo que quise apreciar desde la ventana. Tu sonrisa aparecía cada vez que terminaba de mirar una pintura. Una taza de café nos acompañaba, y como las estrellas iluminaban hermosamente, salir era la mejor elección. De un pequeño radio una suave melodía sonaba y llenaba el silencio en el que nos envolvíamos, después de unos instantes mirando las estrellas ¿por qué yo? Le pregunté. Una pequeña sonrisa salió, guardo silencio con una mirada complaciente. «Es inevitable dejar de ver las estrellas cuando brillan tan intensamente… es inevitable no verte cuando brillas como ellas» respondió. Ahora el silencio reinaba en mí, él entro, se sentó, cogió un pincel, sus manos parecían bailar sobre el lienzo y su plena concentración inevitablemente me cautivó.


Esta historia continuará…

Espero te haya gustado, estaré publicando más, así que te sugiero que me sigas en Instagram: @soysaraacosta.

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