Ella es mía – Capítulo 2

Continuamos con la historia corta Ella es mía en el capítulo 2 en donde Sam y Ana ya se conocen porque empiezan a estudiar juntos. Se pone interesante.

Ella es mía

Capítulo 2

Extrañamente me había alcanzado

Nora, la chica que todos los chicos querían, estaba al otro lado de Sam y lo miraba constantemente, vi que le escribió una nota y se la puso en la mesa. Pero qué coraje el que me dio. Él la leyó y le escribió en la misma nota. Yo le escribí por mucho tiempo y nunca supe nada mientras que ella le envía una nota y se la contesta inmediatamente. Era un insulto para mí. Decidí no voltearlo a ver más, aunque fue inútil. Se siguieron enviando mensajes por ese papel. Una bola de papel golpeó mi cabeza, era Eddie que me lo había tirado, cuando lo voltee a mirar me alzó las cejas y me negaba con la cabeza.

Abrí la pelota de papel que me tiro: «Te ves tan desesperada. Olvídate de él».

Le saqué la lengua y volví el papel nuevamente en pelota, me voltee y se lo tiré. Aunque debía admitir que tenía razón, estaba desesperada. Locamente desesperada por saber qué se escribían.

Me sentía tan cansada después de las tres clases consecutivas que solo pensaba en mi cómoda cama y la rapidez con la que acabaron las vacaciones. Apenas tocó el timbre, alisté mis cosas y salí rápidamente del salón. Saliendo del colegio desempaqué la chupeta que me había regalado Eddie y caí en cuenta que no iba detrás de Sam. La primera vez en mucho tiempo voltee a mirar donde estaba, me quede por un momento buscándolo entre la montonera de estudiantes que salían. Cuando pensé que ya no lo vería lo vi con Nora. Así que voltee mi mirada y seguí caminando directo para mi casa.

—¿Estas bien? —preguntó Sam tocando mi frente.

Extrañamente me había alcanzado. Estaba sorprendida.

—Sí. ¿Por qué?

—Siempre nos vamos juntos y hoy no me esperaste.

—¿Juntos?

Caminó delante de mí y siguió derecho. Quedamos justo a la misma distancia que yo lo solía seguir.

Me acerque a él.

—¿Si nos vamos juntos por qué nunca me has hablado? —pregunté tratando de entender por qué todo este tiempo me ignoró.

—¿Por qué nunca me has hablado? —respondió con una pregunta.

—Porque siempre estás leyendo un libro —respondí de inmediato.

—Siempre leo el libro porque no me hablas. —Me miró como si fuera algo evidente.

Ósea que todo este tiempo le pude hablar y nunca lo hice, ¿qué me sucede?

—¿Qué es lo que lees? —pregunté.

La portada decía «Vive el ahora».

—Es un libro de superación personal —dijo bajando la voz. Como si se sintiera incómodo.

—Debe ser muy bueno. —Traté de animarlo.

—No lo creo, perdí un año.

—Deberías dejar eso y ponerte a estudiar —dije sonriendo, puse mi mano en mi oreja, tenía una sensación algo extraña.

—¿Nora te molestó mucho? —mencioné, aunque arrepentida, pero quería saber qué era lo que se enviaban.

—Sus escritos eran precarios, pero no.

Llegué a mi casa, me despedí de él y él siguió, yo fingí que cerraba la puerta, pero cuando él se volteo para seguir caminando, la abrí un poco para verlo llegar a la puerta de su casa.


Y esta es toda la historia por ahora, seguiré escribiendo más así que te recomiendo seguirme por medio de Instagram: @soysaraacosta.

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